La Pascua es la ocasión para los cristianos de celebrar el
triunfo definitivo del amor sobre la muerte, con ocasión de la resurrección de
Jesús. Y para todos nosotros es la ocasión de reflexionar sobre el papel del
cristianismo en la vida de nuestra nación. La Iglesia no es una colección de
edificios antiguos de gran belleza; es una fuerza viva y activa que realiza obras
admirables a lo largo y ancho de nuestro país.
Cuando la gente carece de hogar, allí está la Iglesia
proporcionando alimentos calientes y cobijo; cuando la gente es aplastada por
la adicción o está desahuciada, cuando la gente sufre o está desolada, ahí está
la Iglesia.
Personalmente he experimentado en los momentos más difíciles
de mi vida el gran consuelo que representa la misericordia de la Iglesia. En
toda Gran Bretaña el Cristianismo no solamente predica: “ama a tu prójimo”,
sino que lo vive constantemente en los centros de fe, las cárceles, en las
asociaciones ciudadanas. Y es por todas estas razones por las cuales debemos
sentirnos orgullosos de proclamar que este país es un país cristiano.